Como yo recuerdo a mi Venezuela

Este artículo tiene una dedicación exclusiva a mi querida Venezuela, puesto que siento, es necesario rendir un homenaje a esa tierra hermosa, que definitivamente era mucho más que dos colores en guerra, hoy con dolor en mis entrañas veo como día con día, queda mucho menos de lo que recuerdo, entonces, espero estas palabras no sean llevadas por el viento, sobrevivan en el tiempo y cuenten la historia tal y como yo recuerdo a mi Venezuela.

Como yo recuerdo a mi Venezuela, es llena de colores, en los Andes el verde de las montañas era reluciente, en algunas podías observar las hermosas siembras de verduras y flores, el olor de pureza que emanaban definitivamente tranquilizaba las más profundas de las angustias.

En las mañanas, la neblina tocaba cada una de las ventanas en las madrugadas y el frío lograban entrar por debajo de las cobijas, en cuanto los niños salían de sus casas para ir al colegio, la ciudad apenas despertaba y aún podías escuchar los pájaros cantar.

Cada trozo de mi querida Venezuela se iluminaba, por ejemplo en Mérida, los frailejones en las montañas dibujaban el paisaje, en Maracaibo, a pesar del sol inclemente, respirabas progreso combinado con la alegría de su gente, la gaita todo el año, el lago de Maracaibo, su maravilloso puente, el queso de mano, los dulces típicos y los balancines.

Al visitar sus playas, ya sea en Cumaná, Margarita o Puerto La Cruz, simplemente hermosas, podías encontrar a los niños bañándose en las orillas o tratando de pescar alguna presa marina, el salitre del mar tocaba tu rostro casi como un saludo de bienvenida.

Como yo recuerdo a mi Venezuela, es con una capital radiante, la hermosa Caracas, albergaba una mezcla de caraqueños, venezolanos de todos los estados, enriqueciéndose con la cultura extranjera, orgullosos de su metro, la plaza Francia, el aeropuerto de Maiquetía y otras tantas obras, muchas de ellas herencia del período de Marcos Pérez Jiménez.

Como yo recuerdo a mi Venezuela, es con casas de cambios en todos los rincones, agencias de viajes, anaqueles llenos de comida nacional e internacional, con la riqueza cultural, con bolívares, el nombre de nuestra verdadera moneda “El Bolívar”.

Recuerdo a los venezolanos viajando a cualquier parte del mundo, felices sin limitaciones, antes, los padres de muchos venezolanos enviaban a sus hijos a estudiar al extranjero con la certeza de verlos regresar y regalarles al país todo aquello que habían aprendido.

Como yo recuerdo a mi Venezuela, no la recuerdan muchos, yo rindo homenaje a esa hermosa bandera tricolor con sus siete estrellas, su escudo radiante con el caballo mirando hacia atrás, pienso que eso nunca debió cambiar, de vez en cuando es bueno mirar al pasado, recordar todo lo vivido entender quiénes somos y porque, si bien es cierto, es necesario vivir el presente y trabajar por el futuro, no debemos abandonar todo lo acontecido en el pasado.

Yo recuerdo a una Venezuela sin divisiones, con familias unidas, con generaciones llenas de esperanza, con la fuerzas armadas protegiéndonos y con los civiles sintiéndose protegidos, recuerdo a las amas de casa, aquellas mujeres que podían cuidar a sus hijos porque un salario era suficiente.

¿Cómo recuerdo a Venezuela?, con gente alegre, feliz, orgullosa de su Amazonas y el Salto Ángel, siendo de las primeras en producción petrolera, con universidades y maestros de calidad, con libros de historia, pero la verdadera, la historia en la cual fuimos liberados por Simón Bolívar y no por algún fanático izquierdista.

Lamento que solo yo recuerde, lamento que muchas generaciones no puedan verla, porque era vibrante y se llamaba República de Venezuela, ese es el nombre por el cual muchos la conocemos, artistas internacionales buscaban lugar para presentarse en televisión nacional, Rocío Dúrcal, Juan Gabriel y muchos otros pisaron nuestro suelo maravillados por lo ofrecido.

Recuerdo a las mises venezolanas recibiendo su nombramiento como “Miss Venezuela”, en los mejores shows.

En la Venezuela que yo recuerdo, los Diciembre estaban llenos de luces, gaitas, pavos, ensaladas, hallacas, golosinas, chocolates, fuegos artificiales, niños patinando en las calles, las famosas paraduras del niño, todo eso era MI VENEZUELA, en mayúsculas con orgullo y de corazón.

Imagen cortesía de http://www.flisol.org.ve/, todos los derechos de autor.

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