Miedos

Mi cuerpo ha perdido por completo el movimiento de cada uno de sus músculos, mis huesos han quedado inertes en el tiempo y en consecuencia yo completamente paralizada en la mitad del camino, sin la más mínima capacidad de reacción, justo en la mitad, con el viento en mi contra como haciendo fuerza para que cada movimiento sea a su vez más y más complejo, de ambos lado dos enormes maletas que albergan toda una vida, debería ser más fácil está vez y aun así me cuesta mantener la calma, tengo miedo a perder el equilibrio, a desbalancearme en esa cuerda floja que llamamos vida a la cual le tengo un respeto hoy más que nunca, pues a pesar de demostrarme una y otra vez que me ama ella también ha tenido mano dura hacia conmigo y en esos instantes ha sido completamente implacable.

Tomo un poco de aire, un poco de fuerza y de manera inesperada se posa sobre mi cabeza la idea, el desdén de las desilusiones del pasado, mi corazón se estremece al recordar el sufrimiento desgarrador de hace unos años, mis ojos se nublan intempestivamente y  en este momento de adultez, en solo un segundo mi cuerpo se convierte en el de una niña de 8 años parada frente al closet esperando que al abrirlo no salga ningún monstro que termine con ella.

Se pensaría que el tiempo resulta un aliado perfecto, debería brindar la experiencia, madurez y la fuerza para afrontar la realidad o cualquier decisión que esta preceda, sin embargo, el peor enemigo de todos abre la puerta un día para trasmitir el caos, tal y como en las peores películas de acción cuando el villano se apodera del escenario y es el protagonista por unos cuantos fragmentos de película, así de la misma manera EL MIEDO ha entrado a mi puerta y en este momento está ganando la batalla.

Mi corazón comienza a palpitar cada vez más rápido, las lágrimas corren por mi rostro y casi tiemblo del miedo que penetra cada uno de mis huesos y entonces el sentimiento más puro toma el control del momento, el amor y siento la calidez de los almuerzos en casa cuando mi familia compartía esos instantes entre risas y anécdotas, el amor de mis padres, mi hermano, la calma de mi infancia a la orilla de la playa, siento la suavidad de tus caricias, recuerdo la calidez de tus besos, y es en ese preciso momento donde todo fuerzas, tomo las maletas y continuo caminando a tu encuentro.

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