El lienzo

En la soledad de su habitación y en medio de sus pensamientos el pintor detalla el lienzo, blanco, puro, vacío, a la espera de ser colmado de vida, a la espera de volverse famoso en el tiempo.

El lienzo, no deja de ser lienzo, hasta que toma la decisión de convertirse en la mejor obra de arte.

El lienzo realmente deja de convertirse en un punto en blanco, vació y equidistante, cuando finalmente siente en el fondo de su corazón que quiere ser algo más que el simple color blanco. Descubre entonces el querer y la necesidad de expresar cada centímetro de su ser en una constelación de colores, pertenecer a un universo de sueños y ser parte de los recordados en la historia.

El pintor, por su parte ve todo el potencial de su lienzo, lo estudia, lo analiza, lo hace participe de su mundo, le enseña y comparte cada una de sus experiencias, lo forma así como se forma la vasija del barro, de la nada.

Por su parte, el artista visualiza la obra de arte magistral que llevará al lienzo a trascender por todos los tiempos.  Pero hasta el momento en que el lienzo deja ser moldeado, pintado, hasta ese momento permite revelar el éxito que lo acompañará a lo largo del tiempo.

Las cosas más maravillosas del mundo fueron creadas desde la pasión y el amor entre el artista y su lienzo. Desde la creación del hombre hasta las constelaciones, fue un momento de entrega entre la obra y su autor.

Somos un lienzo de la vida, somos la obra de arte que queremos ser, tenemos a lo largo de nuestra existencia más de un pintor, pero de nosotros depende realmente llegar a ser una obra maestra.

Para todos aquellos que permite ser pintados y se sumergen en la pasión con su artista.

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Cómo recuerdo a mi Venezuela

Como yo recuerdo a mi Venezuela

Este artículo tiene una dedicación exclusiva a mi querida Venezuela, puesto que siento, es necesario rendir un homenaje a esa tierra hermosa, que definitivamente era mucho más que dos colores en guerra, hoy con dolor en mis entrañas veo como día con día, queda mucho menos de lo que recuerdo, entonces, espero estas palabras no sean llevadas por el viento, sobrevivan en el tiempo y cuenten la historia tal y como yo recuerdo a mi Venezuela.

Como yo recuerdo a mi Venezuela, es llena de colores, en los Andes el verde de las montañas era reluciente, en algunas podías observar las hermosas siembras de verduras y flores, el olor de pureza que emanaban definitivamente tranquilizaba las más profundas de las angustias.

En las mañanas, la neblina tocaba cada una de las ventanas en las madrugadas y el frío lograban entrar por debajo de las cobijas, en cuanto los niños salían de sus casas para ir al colegio, la ciudad apenas despertaba y aún podías escuchar los pájaros cantar.

Cada trozo de mi querida Venezuela se iluminaba, por ejemplo en Mérida, los frailejones en las montañas dibujaban el paisaje, en Maracaibo, a pesar del sol inclemente, respirabas progreso combinado con la alegría de su gente, la gaita todo el año, el lago de Maracaibo, su maravilloso puente, el queso de mano, los dulces típicos y los balancines.

Al visitar sus playas, ya sea en Cumaná, Margarita o Puerto La Cruz, simplemente hermosas, podías encontrar a los niños bañándose en las orillas o tratando de pescar alguna presa marina, el salitre del mar tocaba tu rostro casi como un saludo de bienvenida.

Como yo recuerdo a mi Venezuela, es con una capital radiante, la hermosa Caracas, albergaba una mezcla de caraqueños, venezolanos de todos los estados, enriqueciéndose con la cultura extranjera, orgullosos de su metro, la plaza Francia, el aeropuerto de Maiquetía y otras tantas obras, muchas de ellas herencia del período de Marcos Pérez Jiménez.

Como yo recuerdo a mi Venezuela, es con casas de cambios en todos los rincones, agencias de viajes, anaqueles llenos de comida nacional e internacional, con la riqueza cultural, con bolívares, el nombre de nuestra verdadera moneda “El Bolívar”.

Recuerdo a los venezolanos viajando a cualquier parte del mundo, felices sin limitaciones, antes, los padres de muchos venezolanos enviaban a sus hijos a estudiar al extranjero con la certeza de verlos regresar y regalarles al país todo aquello que habían aprendido.

Como yo recuerdo a mi Venezuela, no la recuerdan muchos, yo rindo homenaje a esa hermosa bandera tricolor con sus siete estrellas, su escudo radiante con el caballo mirando hacia atrás, pienso que eso nunca debió cambiar, de vez en cuando es bueno mirar al pasado, recordar todo lo vivido entender quiénes somos y porque, si bien es cierto, es necesario vivir el presente y trabajar por el futuro, no debemos abandonar todo lo acontecido en el pasado.

Yo recuerdo a una Venezuela sin divisiones, con familias unidas, con generaciones llenas de esperanza, con la fuerzas armadas protegiéndonos y con los civiles sintiéndose protegidos, recuerdo a las amas de casa, aquellas mujeres que podían cuidar a sus hijos porque un salario era suficiente.

¿Cómo recuerdo a Venezuela?, con gente alegre, feliz, orgullosa de su Amazonas y el Salto Ángel, siendo de las primeras en producción petrolera, con universidades y maestros de calidad, con libros de historia, pero la verdadera, la historia en la cual fuimos liberados por Simón Bolívar y no por algún fanático izquierdista.

Lamento que solo yo recuerde, lamento que muchas generaciones no puedan verla, porque era vibrante y se llamaba República de Venezuela, ese es el nombre por el cual muchos la conocemos, artistas internacionales buscaban lugar para presentarse en televisión nacional, Rocío Dúrcal, Juan Gabriel y muchos otros pisaron nuestro suelo maravillados por lo ofrecido.

Recuerdo a las mises venezolanas recibiendo su nombramiento como “Miss Venezuela”, en los mejores shows.

En la Venezuela que yo recuerdo, los Diciembre estaban llenos de luces, gaitas, pavos, ensaladas, hallacas, golosinas, chocolates, fuegos artificiales, niños patinando en las calles, las famosas paraduras del niño, todo eso era MI VENEZUELA, en mayúsculas con orgullo y de corazón.

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Las mujeres somos de otro planeta

Las mujeres somos de otro planeta

El autor JOHN GRAY, escribió el libro titulado “Los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus”, en mi opinión uno de los textos más acertados en cuanto a la diferencia de genero se refiere, definitivamente las mujeres somos de otro planeta, nuestro sexto sentido, capacidad de lógica y demostraciones de afectivas, funcionan en una sincronía diferente a la del hombre.

Una mujer tiene la capacidad de sentir el dolor ajeno, para nosotras, el mundo es un sitio lleno de posibilidades, desde pequeñas, tenemos la capacidad de ejecutar más de una actividad a la vez, y muchas veces no logramos entender las incapacidades del sexo opuesto en cuanto al multi task (tarea) se refiere.

Cuando una mujer abre su corazón, regala acceso a su único y exclusivo mundo, progresivamente, otorga llaves a cada una de sus puertas, la puerta del miedo, la ternura, las inseguridades, los sueños y puntos débiles, pero, llegar allí no es fácil y lleva consigo una responsabilidad, que puede resultar muy pesada para algunos, si bien es cierto cualquiera puede lograr esta hazaña, el privilegio puede ser arrebatado en cualquier momento y sin previo aviso.

Cada mujer tiene límites y leyes diferentes auto establecidas, una vez que los mismo son sobrepasados, entonces, el trabajo es completamente agotador para recuperar el lugar previamente establecido y estas leyes, claro están aplica para ambos sexos.

Definitivamente las mujeres somos de otro planeta, en el cual los gestos y las señales son un medio de comunicación eficaz pues las palabras directas no son la primera alternativa. Para una mujer el lenguaje corporal es fácil de leer, al estar en un medio determinado, tenemos la capacidad de adelantarnos a los hechos y proporcionar las herramientas que otra persona (sea hombre o mujer) puedan necesitar para ejecutar una determinada labor.

Nuestro sexto sentido, puede indicarnos tomar una ruta alternativa ese día, entender la lejanía en la cual vive nuestra pareja, identificar oportunidades, destrezas estas que no posee nuestro amado sexo opuesto.

En el maravilloso planeta de la mujer, los sentimientos y momentos se viven con toda la intensidad del caso y es completamente apropiado demostrarlos.

Las mujeres somos de otro planeta, pero nuestra inteligencia y capacidades nos han permitido adaptarnos, no solo eso, además hemos logrado comunicarnos y enseñar a una raza completamente diferente y necesaria, somos el pilar de la familia, el orgullo de nuestro padres.

En definitiva somos la maravillosa raza de otro planeta.

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La mujer inmigrante de mi país

La mujer inmigrante de mi país

En el diccionario inmigrar esta definido como “aquellas personas que llegan a un país para establecerse en el sin ser originario de este”.

Pero Inmigrar siempre lleva consigo una definición mucho más amplia, generalmente servida con una dosis alta de agallas y si le sumas el ingrediente de ser mujer, obtienes una pizca de estrógeno y la diversidad de la mente.

Quizás en mucho países y para muchas personas la palabra inmigración, solo sea asociada con la sección de migración de un aeropuerto en las vacaciones familiares, pero en mi país, es la respuesta que muchos encontramos como vía de escape, que a su vez representa la posibilidad de salir adelante y lograr la tranquilidad de vida que muchos merecemos.

En mi humilde opinión solo puedo narrarles la historia poniendo como punto de partida dos características relevantes, el hecho de ser MUJER e INMIGRANTE.

Todo comienza con una maleta empacada con sueños y esperanzas, en la otra mano un pasaje que significa la salida y la posibilidad de “lograrlo”, ¿Lograr qué?, la respuesta común en ese momento, ¡Lo que sea!, pero en un entorno de optimismo y oportunidades, en medio de la conmoción, las despedidas no hacen esperas y las lágrimas asoman siempre al ver un rostro conocido.

Pero debo confesar que toma al menos dos meses entender como funciona el mundo real, la sensación puede ser comparada con la simple acción de empezar a caminar, debes conocer el abanico de posibilidades que realmente ofrece cada ciudad, desde la oportunidad de adquirir alimentos importados y nacionales, hasta la capacidad de cambiar el dinero a la codiciada moneda estadounidense en una casa de cambio.

Y luego que tu mente asimila las maravillas que comparte el mundo, miras al rededor y entiendes que ya no están las mismas personas para compartirlo contigo, reflexionas y te percatas la distancia enorme entre tus seres queridos, pero lo peor es darte cuenta que ellos continúan con los ojos vendados ante una realidad que solo puede ser comparada con una de las más tenebrosas fantasía.

Una mujer, nunca olvida esos rostros que formaron parte de su crecimiento y vive día con día la imagen y la agonía de aquellos que siguen atrapados en un país en quiebra, recuerda con alegría y nostalgia la misma sangre que corre por sus venas, pero que se encuentra en un trozo de tierra y en una bandera diferente.

La mujer inmigrante de mi país, sufre al ver dibujado un tricolor con más de siete estrellas y llora en la distancia, las vidas perdidas en los intentos fallidos por conseguir la libertad, nosotras drenamos por nuestras venas valentía, amor y añoranza por todo aquellos que nos vimos obligadas a dejar.

Inmigrar para otras, no es lo mismo que para la mujer de mi país, ellas no piensan en los zapatos o el esmalte a guardar en la maleta, se piensa en todo lo que no cabe en ella, porque no solo dejan atrás un pasado sino que en muchos casos nunca podrán pisar esa tierra, mientras este rodeada del color rojo al que tanto aprendimos a odiar.

La mujer inmigrante de mi país no olvida, pero sueña y añora un futuro que aunque no ve real, lo siente.

Las mujeres inmigrantes de mi país son simplemente grandes, hermosas y valientes.

Homenaje a todas aquellas mujeres que abandonaron nuestro tricolor por el deseo de lucha y superación con el cual han sido criadas y por cuya sangre se mezcla el indio venezolano y el extranjero.

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Primeros Encuentros por Card Orson Scott

El libro de primeros encuentros (la saga de Ender) escrito por Orson Scott Card, resultó ser por demás interesante, si bien es cierto es este solo el comienzo de una importante secuelas de libro o el preámbulo a las mismas, debo decir que este autor logro capturar mi atención.

Este tipo de literatura (ficción) nunca me había resultado particularmente interesante en especial porque cuando de ficción se trata siempre he apuntado a temas que lleven consigo la suma de algún tópico espiritual, pero he quedado particularmente sorprendida y agradecida por demás pues siempre disfruto de una buena lectura.

Si bien he leído la versión en español, la narrativa expuesta es bastante fresca, la descripción de los ambientes y personajes es clara pero a la vez permisiva dando ese espacio al lector de hacer uso de la imaginación.

La versión que he leído sumaba además unas ilustraciones al estilo comics a las cuales también aplaudo pues de manera sutil exponían escenarios en los cuales aportaban a la imaginación, sin pasar a lo excesivo, pues para mí fue la cantidad justa y necesaria.

Ahora cuando se habla de la trama como tal, es toda una explosión de sentimientos, pues contempla suspenso, romance, acción, haciendo al lector revivir todos y cada uno de los capítulos en carne propia y todo en justa medida.

Para concluir debo decir que lo recomiendo a todos aquellos que les guste sumergirse en literatura fresca y con una trama por demás interesante, les aseguro que quedarán con la idea de un próximo bocado y buscando (tal como ahora lo hago yo) el primer libro de todo una saga.

En este libro encontrarás el inicio y todas las “estrategias” que han sido creadas para que Ender (el protagonista de la historia) se convirtiera en lo que es hoy.

Cuéntanos tus experiencias al entrar en el mundo de Ender y en las palabras de Orson.